Es norma en todo país serio que las cuestiones de relaciones internacionales y de negociaciones con otros países, al igual que los temas de Estado, política antiterrorista y de orden publico no se haga, por parte de la oposición bandera política de enfrentamiento. Pero no es posible. No es posible. El PP todo lo que puede servir de ariete para atacar al Gobierno, lo utiliza. Auunque sea un asunto tan clartísimo como Gibraltar.Es mas que sorprendente ver a Antonio Sanz, Secretario General del PP de Andalucía, como si fuese un dirigente de un partido extraparlamentario, gritando junto a los suyos en la puerta de Gibraltar criticando la entrada de Moratinos en la colonia. Por lo visto Sanz estaba de acuerdo con el cierre de la verja, como hizo Franco, con las restriciones en la entrada como hizo Aznar , o con las manifestaciones fachas brazo en alto a la romana pidiendo !!!Gibraltar Español!!! de los años 70.
Se debe ser beligerante en la demanda justa de la soberanía española para el peñon. Se debe reinvindicar, porque razón no falta, un acuerdo que beneficie a todas las partes, sin lesionar en lo mas mínimo la soberanía española de la roca. Pero es evidente que llevamos tres siglos con este conflicto y es la primera vez que por parte de España se trabaja el tema del diálogo y del entendimiento.
En el estrecho hay tres ciudades problemas. Una es Ceuta, otra es Melilla y otra Gibraltar. Estoy seguro que el pepero Sanz piensa que las tres son españolas sin la mas mínima discusión. Que la naturaleza le conserva ese magnífico don de la objetividad, para el bien de sus contrincantes políticos..
Pero España no puede entrar en cuestiones de presiones ni de conflictos. Los ceutíes se dicen españoles y quieren continuar siéndolo. Los Melillenses quieren seguir siendo españoles y quieren continuar siéndolo. Y no debemos criticar a los gibraltareños porque quieran seguir siendo ingleses. Quien no vea eso es que no entiende el problema.
Yo confío plenamente que si el asunto de Gibraltar se arregla es con el acuerdo, con la negociación y manteniendo la presión de la claridad en los planteamientos. Por ello creo que el Gobierno, en esa mesa a tres bandas, está haciendo un papel mas que interesante que nos puede dar frutos magníficos o regulares pero infinitamente mejores que los obtenidos por otras administraciones españolas en el pasado.
Pedro Villagran 22.07.09





