Hoy es la Hispanidad. En
el sur de los Estados Unidos los hispanos hacen fiesta también. Recuerdan ellos
el día que Colón llegó a la isla de Guaraní, a la que llamó San Salvador, el
segundo viernes de Octubre, también, de
1942. Por aquí en nuestro país en los tiempos del franquismo a esta fiesta se
le conocía, por la oficialidad reaccionaria del Régimen, como el día de la Raza. Al “enanísimo” le gustaba
mucho eso. Tanto le gustaba esa terminología que él hizo un guión para una película
a la que le llamó así, Raza. El día de la raza era como el cántico a una raza
que desembarcó en América para fructificar y procrear una nueva. Mezcla de Iberos,
fenicios, tartesos romanos, godos
centroeuropeos, árabes, vascos, miembros del Santo Imperio Carolingio, etc
hacen una mezcolanza rara y diversa pero
que el Régimen franquista la hacía una y la bendecía y la loaba. En esta fecha también era entonces,
como hoy, la Virgen
del Pilar. Los curas nos contaban, como voceros dirigidos, que en ese día a Santiago
el Mayor, en el puente del Ebro, se le apareció la Virgen (como a tantísima
gente) y le dijo no se que de aquello de que no se desilusionase mucho en su labor cristianizadora
en Hispania.
En España, en
aquellos tiempos lejanos del franquismo dictatorial, la fiesta nacional era el
diez y ocho de Julio para conmemorar la efemérides del Glorioso Alzamiento Nacional,
donde, como todos sabeis, los militares dieron buena prueba de su honor, de su
lealtad y de su acatamiento al orden democrático y su magnífica observancia de la Ley y el Derecho. Después, en
las postrimerías del franquismo e inicios de la transición política, recuerdo, pero me podría
equivocar, que la fiesta nacional se pasó al dos de Mayo para rememorar el
alzamiento del pueblo de Madrid contra los franceses. Pero por evidentes problemas
con la República
francesa se retiró aquello.
Y ahora, hoy,
el doce de Octubre es la Fiesta Nacional.
No se sabe bien si es por la
Virgen del Pilar o bien por aquello del Descubrimiento y por la Hispanidad. Pero
es fiesta, es puente, y no viene mal un descansito para los que llevan este país
adelante sin figurar ni salir en los papeles. Hacen un desfile de la Fuerzas Armadas, que antes se
llamaba “Desfile de la
Victoria”, donde se rememoraban tristes y repugnantes recuerdos.
Para mí, con
tantos callos y tiempo encima, la
Hispanidad siempre fue una imagen de la exaltación de España
como “Unidad de destino en lo Universal”, aquello que decía Franco y nadie supo
nunca que coño significaba. Siempre, para mi, fue una imagen centralista y
fuerte y exacerbadamente jacobina. Era
como el enaltecimiento y la efervescencia de la España Imperial, autoritaria, castellana,
intransigente e intolerante. Era la imagen de aquello de la cruz y la espada en
un mismo utensilio contra los que no pensaban en la oficialidad y en el orden
establecido de antemano.
¿Como podría
yo dar mi opinión sobre el día de la Hispanidad y su significado político? ¿Cómo podría
yo dar una imagen clara sobre la
Hispanidad? El Ministro recortador de derechos en Educación,
José Ignacio Wert, antesdeayer dio en el clavo. Quien no supiera lo que era la
fuerza centrípeta de la
Hispanidad ya lo tiene claro. La derecha, y el Ministro,
evidentemente, siempre lo han dejado claro. El orgullo de ser español es la
capacidad que hay de sentirse miembro de un país católico a machamartillo,
centralista donde los haya, donde se habla la lengua imperial de Cervantes y
cerrado siempre a lo extraño, a lo diverso y a lo foráneo.
Ese
españolizar sin el más mínimo tapujo de Wert es sinónimo de españolear. Realzar
lo español. Aquello que decía Franco de “la reserva espiritual de Occidente”
llevado a sus medidas actuales. Es la imposición de Cospedal con su mantilla
española, el centralismo exacerbado, el brazo incorrupto de Santa Teresa, Mio
Cid, Felipe II y los Reyes Católicos, Millán Astray, el Gran Capitán, la muñeca
de la gitana españoleando con su bata de cola colorada encima del televisor,
etc. como prueba de lo español de siempre. Eso es lo que Wert entiende por
españolizar. Pero españolizar para Wert y su gobierno, ideológicamente
hablando, no es imponer el castellano a una comunidad autónoma que habla de
siempre en otra lengua, ni poner una compleja historia objetiva común en todo el Estado. Lo que se quiere, como siempre
quiso la derecha, es imponer un modelo determinado de pensamiento y de identidad
común, diferente totalmente de la realidad de nuestra situación estatal que nos hemos ganado últimamente.
Yo soy español y andaluz. Amo a esta tierra y
a este país del que me siento orgulloso
miembro activo. Tiene defectos, y muy graves, como todo lo tangible y palmario.
También tiene virtudes, y muchas. Su Historia, casi siempre, ha estado llena de
hechos muy mejorables, en el análisis objetivo de la visión general. Pero es así. Es un país el que quiero plural,
democrático, libre, comprometido, solidario, participativo, responsable y
defensor de sus minorías y de la diversidad de sus ciudadanos. Distinto
totalmente del que la derecha y Wert vociferan y pregonan a los cuatro vientos
lleno de caspa y con fuerte olor a rancio y a naftalina.
Hoy es la Fiesta Nacional. No se, con
toda sinceridad, lo que conmemoramos. La verdad es que no se si es bueno o es malo. Lo que si es cierto es
que es fiesta. Que no se trabaja, que es viernes, como el 12 de Octubre de 1492
y que se hace puente. Lo que me repele, lo confieso, es que Wert también lo
haga.
Pedro Villagrán
12.10.12

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