12 octubre 2012

LA HISPANIDAD Y EL ESPAÑOLIZAR DEL PP





       Hoy es la Hispanidad. En el sur de los Estados Unidos los hispanos hacen fiesta también. Recuerdan ellos el día que Colón llegó a la isla de Guaraní, a la que llamó San Salvador, el segundo  viernes de Octubre, también, de 1942. Por aquí en nuestro país en los tiempos del franquismo a esta fiesta se le conocía, por la oficialidad reaccionaria del Régimen, como el día de la Raza.  Al “enanísimo” le gustaba mucho eso. Tanto le gustaba esa terminología que él hizo un guión para una película a la que le llamó así, Raza. El día de la raza era como el cántico a una raza que desembarcó en América para fructificar y procrear una nueva. Mezcla de Iberos, fenicios, tartesos  romanos, godos centroeuropeos, árabes, vascos, miembros del Santo Imperio Carolingio, etc hacen  una mezcolanza rara y diversa pero que el Régimen franquista la hacía una y la bendecía  y la loaba. En esta fecha también era entonces, como hoy, la Virgen del Pilar. Los curas nos contaban, como voceros dirigidos, que en ese día a Santiago el Mayor, en el puente del Ebro, se le apareció la Virgen (como a tantísima gente) y le dijo no se que de aquello de que  no se desilusionase mucho en su labor cristianizadora en Hispania.
       En España, en aquellos tiempos lejanos del franquismo dictatorial, la fiesta nacional era el diez y ocho de Julio para conmemorar la efemérides del Glorioso Alzamiento Nacional, donde, como todos sabeis, los militares dieron buena prueba de su honor, de su lealtad y de su acatamiento al orden democrático y su magnífica observancia de la Ley y el Derecho. Después, en las postrimerías del franquismo e inicios de la   transición política, recuerdo, pero me podría equivocar, que la fiesta nacional se pasó al dos de Mayo para rememorar el alzamiento del pueblo de Madrid contra los franceses. Pero por evidentes problemas con la República francesa se retiró aquello.
       Y ahora, hoy, el doce de Octubre es la Fiesta Nacional. No se sabe bien si es por la Virgen del Pilar o bien por aquello del Descubrimiento y por la Hispanidad. Pero es fiesta, es puente, y no viene mal un descansito para los que llevan este país adelante sin figurar ni salir en los papeles. Hacen un desfile de la Fuerzas Armadas, que antes se llamaba “Desfile de la Victoria”, donde se  rememoraban tristes y repugnantes recuerdos.
       Para mí, con tantos callos y tiempo encima, la Hispanidad siempre fue una imagen de la exaltación de España como “Unidad de destino en lo Universal”, aquello que decía Franco y nadie supo nunca que coño significaba. Siempre, para mi, fue una imagen centralista y fuerte y exacerbadamente  jacobina. Era como el enaltecimiento y la efervescencia de la España Imperial, autoritaria, castellana, intransigente e intolerante. Era la imagen de aquello de la cruz y la espada en un mismo utensilio contra los que no pensaban en la oficialidad y en el orden establecido de antemano.
       ¿Como podría yo dar mi opinión sobre el día de la Hispanidad y su significado político? ¿Cómo podría yo dar una imagen clara sobre la Hispanidad? El Ministro recortador de derechos en Educación, José Ignacio Wert, antesdeayer dio en el clavo. Quien no supiera lo que era la fuerza centrípeta de la Hispanidad ya lo tiene claro. La derecha, y el Ministro, evidentemente, siempre lo han dejado  claro. El orgullo de ser español es la capacidad que hay de sentirse miembro de un país católico a machamartillo, centralista donde los haya, donde se habla la lengua imperial de Cervantes y cerrado siempre a lo extraño, a lo diverso y a lo  foráneo.
       Ese españolizar sin el más mínimo tapujo de Wert es sinónimo de españolear. Realzar lo español. Aquello que decía Franco de “la reserva espiritual de Occidente” llevado a sus medidas actuales. Es la imposición de Cospedal con su mantilla española, el centralismo exacerbado, el brazo incorrupto de Santa Teresa, Mio Cid, Felipe II y los Reyes Católicos, Millán Astray, el Gran Capitán, la muñeca de la gitana españoleando con su bata de cola colorada encima del televisor, etc. como prueba de lo español de siempre. Eso es lo que Wert entiende por españolizar. Pero españolizar para Wert y su gobierno, ideológicamente hablando, no es imponer el castellano a una comunidad autónoma que habla de siempre en otra lengua, ni poner una  compleja historia objetiva  común en  todo el Estado. Lo que se quiere, como siempre quiso la derecha, es imponer un modelo determinado de pensamiento y de identidad común, diferente totalmente de la realidad de nuestra situación estatal  que nos hemos ganado últimamente.
         Yo soy español y andaluz. Amo a esta tierra y a este país del  que me siento orgulloso miembro activo. Tiene defectos, y muy graves, como todo lo tangible y palmario. También tiene virtudes, y muchas. Su Historia, casi siempre, ha estado llena de hechos muy mejorables, en el análisis objetivo de la visión general.  Pero es así. Es un país el que quiero plural, democrático, libre, comprometido, solidario, participativo, responsable y defensor de sus minorías y de la diversidad de sus ciudadanos. Distinto totalmente del que la derecha y Wert vociferan y pregonan a los cuatro vientos lleno de caspa y con fuerte olor a rancio y a naftalina.
       Hoy es la Fiesta Nacional. No se, con toda sinceridad, lo que conmemoramos. La verdad es que no se  si es bueno o es malo. Lo que si es cierto es que es fiesta. Que no se trabaja, que es viernes, como el 12 de Octubre de 1492 y que se hace puente. Lo que me repele, lo confieso, es que Wert también lo haga.



Pedro Villagrán
12.10.12

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