20 septiembre 2012

LA TENSIÓN AUTONÓMICA

       La derecha es siempre la derecha. De eso no hay la mínima duda. Lo mismo da la derecha de Turquía que la derecha de Zamora. En todos sitios defiende los mismos intereses y tiene las mismas finalidades. Su defensa de lo carca y de lo atrasado en lo económico y en lo moral y su  atención y favor para las clases aburguesadas y potentadas. La lucha por el poder y el mando son su finalidad última. Y he aquí, donde en las comunidades autónomas en nuestro país, luchan por ese espacio la derecha centralista y la derecha autonómica. Las dos por mantener su poder hacen bandera de lo pequeño, de lo pobre, de lo reducido.  
       En casi todas las comunidades autónomas la derecha centralista y jacobina discute el electorado con la derecha nacionalista que, como fuerza insaciable que es, tiende a la separación manteniendo, por supuesto, el poder estrecho y regional. Por ello, cada vez que gobierna el PP en Madrid siempre hay problemas con los nacionalistas. Y siempre, los que no somos de derechas, tememos que la cuerda se rompa porque se tensa más de lo debido. No es lo que pasa cuando gobierna la izquierda. También hay tensiones pero cuando  el gobierno de Estado es dirigido  por  los conservadores siempre nos asusta y nos preocupa más porque sabemos que pueden ceder en lo fundamental y además son mas débiles que nosotros porque carecen de soluciones al problema. Y es que ambas fuerzas políticas conservadoras luchan por el mismo electorado y por el mismo espectro ciudadano.
       España es un país verdaderamente complicado en su configuración del Estado. Eso es más que cierto. Su misma bandera lo dice. En el centro de la nuestra está el escudo donde hay un castillo, un león rampante, unas barras, unas cadenas y una granada. Ese simbolismo no es ni más ni menos que la configuración de problemas, de realidades, de inquietudes y de soluciones que nos ha dado el tiempo y la historia para configurar el actual Estado al que llamamos España. El castillo, Castilla, no está predominante. Es una mas de la configuración de esa metopa.
       Pero ese problema territorial que tenemos, o mejor dicho esa solución a la cuestión que se plantea, no es nuevo. Si nos vamos atrás, hasta Carlos I, ya se planteaba lo complejo de la gobernabilidad del Estado.
       La derecha española centralista (la misma  que decía en el 1934”antes rota que roja” cuando creó la CEDA), nunca entendió la configuración del Estado. Madrid, el Gobierno, el centralismo siempre mantenía su españolidad férrea y cerril sin percatarse que si algún territorio se separaba ya no sería España, sino otra cosa totalmente diferente. Y nunca ha entendido que es necesario hacer encajes de bolillos para mantener la comodidad de todos sin romper lo sustancial.
       Y ahora percibimos que nunca la derecha nacida de la Constitución del 1978, heredera de tantos desmanes, creyó en el Estado autonómico. Siempre la vio como un asunto de Poder concreto en los territorios. Nunca lo vio como una consecuencia de una verdadera pluralidad parcelar del Estado. De esa falta de reconocimiento viene la imposibilidad de hacer del Senado una verdadera cámara territorial. De esa ausencia de proyecto autonómico, que no sea el jacobino, salen todos los problemas cuando gobiernan el Estado.
       El presidente de la Generalitat ha hecho un órdago a la grande cuando ha sacado a la calle la enorme manifestación del día de la Diada. Y ya tenemos el río desbordado y fuera de su cauce normal. Ya ayer, en el Partido de la Champions, los graderíos clamaban y gritaban independencia. La crisis hace mella, los recortes hace que se empobrezca el país y los aprovechados gritan patria y cuando se grita patria sin sentido las cosas suelen acabar mal. La desafortunada idea y planteamiento de la Generalitat choca con la falta de modelo del Partido Popular que no sea el palo y tentetieso y el jacobinismo más exacerbado. Y eso es más que grave. Calentar a la gente con alucinaciones separatistas es muy grave y mucho más cuando en Gobierno Central no se tiene cabeza ni mente abierta con ideas de progreso y pluralidad.
       España se rompe decían estos mequetrefes cuando surgían algunos problemas con el anterior gobierno. España se rompe era el grito de la derechona en las portadas de sus diarios. Ellos nunca dan soluciones. Nunca quieren acuerdo. Nunca la negociación entre diferentes.
       He visto hoy las declaraciones de Artur Mas y me ha preocupado porque lo tiene mal. Pero la cara de Rajoy ante un problema político (porque eso no es una algarabía sino un problema político) que no se lo van a solucionar ni Europa con medidas determinadas ni la Iglesia imponiendo su moral retrógrada, debe de ser terrible.
       Vamos a ver como salimos de ésta. Yo confío en que bien. Pero la camisa no me llega al cuerpo.


Pedro Villagrán
20.09.12   

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