17 febrero 2012

Es que es nuestra forma de hacer


Con aquellas maneras toscas y de trazo grueso del Gobierno Aznar de los años 2001 y siguientes, nos extrañaba, y mucho, el contraste de la actitud de José Luís Rodríguez Zapatero, entonces en la oposición, tendiendo la mano, llamando al diálogo y al consenso para llegar a acuerdos con aquel Gobierno. Algunos le pedíamos entonces “! Dale caña!” Y él respondía “Vamos a darle ejemplo”. Lo recuerdo como si fuera ayer. Por un lado el discurso de Aznar torpe, agresivo, chulesco, prepotente y autoritario. Y por otro el mensaje de aquel joven jefe de la oposición, siempre tendiendo la mano y siempre dando una alternativa de salida al problema que se planteaba. Era, ni más ni menos, la derecha gobernando con toda su dominación y despotismo, imponiendo su criterio de siempre, su modelo de sociedad autoritario y sesgado, sus maneras autoritarias y arbitrarias. Y por otro lado el discurso de un proyecto totalmente diferente, que piensa en el bienestar de los ciudadanos, en la mejora del bienestar de la mayoría, en la justicia y la solidaridad entre todos. Recuerdo, en la lejanía de más de diez años, aquellos debates y propuestas, aquellos discursos que parecían blandengues y endebles, a los ojos de muchos, pero que eran posicionamientos rigurosos para poner encima de la mesa nuestros planteamientos que buscaban el acuerdo y el entendimiento.

Después de aquello ha habido dos legislaturas donde hemos gobernado, intentando siempre el acuerdo y el consenso con todos, y donde hemos recibido, por parte del PP, solo una oposición crispada, violenta y sectaria. Desde decir de que traicionábamos a los muertos y a las víctimas del terrorismo hasta votar en contra de las medidas necesarias que se nos imponían desde Europa. Siempre en contra, siempre en la oposición más cerril y sin dar ni una alternativa sensata ni realista. Eso es lo que hemos recibido de esa oposición que hoy se ha hecho Gobierno.

La barriga se me retuerce. Me da una especie de asco, complicada con cierta forma de nausea. Pero ¿como se pueden ser tan canallas, que, después de la oposición que han realizado en estos ocho años, tengan la poca vergüenza de alargar la mano en aras del acuerdo y buscando apoyos políticos para su acción de gobierno?. Es totalmente incomprensible. Pero así es y siempre ha sido así.

En toda nuestra historia es siempre lo mismo. En nuestra larguísima trayectoria siempre fue igual. Y no es que lo haga como reproche sino, muy al contrario, con orgullo. Esa es, y ha sido siempre, nuestra forma de hacer política. Nuestro fin no es llegar al poder porque sí. Nuestra meta es ser instrumento para hacer de este país un lugar lo más igualitario, lo más solidario y lo más justo posible en esta sociedad realmente injusta.

Muy bien por el planteamiento de oposición que se ha planteado por el PSOE en la actualidad. Muy bien. Aunque a mí, y a muchos, me pudieran doler las tripas, eso es, evidentemente, lo que hay que hacer. Ni más ni menos.

Rubalcaba da la talla. Rubalcaba tiene discurso y tiene proyecto político. La ciudadanía nos ha colocado en la oposición. Y es cierto, como dice nuestro líder, en ella hace frío y se está bastante a la intemperie. Pero estamos obligados a seguir trabajando por este país nuestro, al que nos debemos. Y la forma de oponernos con fuerzas a lo impresentable y apoyar las medidas necesarias para beneficio de la situación, es la forma más correcta de defender a nuestra gente.

Lo extraño y lo complicado es que la gente, en su mayoría, no se entera. Los medios de la derechona, la Iglesia, el gran capital, la reacción y todo el complicado mundo del conservadurismo, hace lo posible por atizar y más atizar. Ya han dejado la crispación y el follón al que nos estábamos acostumbrando. Ya está la cosa y el ambiente más tranquilo. Pero no dejan de marear y no dejan de entrever el mensaje clásico de siempre de esta Organización. Apoyar, sin más, y apoyar lo mejor para este país. Tanto si estamos en el Gobierno como, ahora, en la oposición.

Pedro Villagrán

17.02.2012

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