
Aquel sargento y aquel brigada, que en Montejaque intentaron enseñarme las tácticas militares contra el enemigo para su exterminio total, estarán hoy orgullosos. Montejaque es un inhóspito enclave en las laderas de Ronda donde yo hice los campamentos de Milicia Universitaria allá por los años setenta. Allí, en ese territorio yermo, con un calor de justicia en los veranos como nadie en sus justas razones se puede imaginar, pretendieron los militares meterme en mi cabeza el amor a la Patria, el orden castrense y el odio al enemigo. Las tácticas del ”arte de la guerra” y el aplastamiento al enemigo sin remisión eran las magníficas lecciones magistrales que aquellos energúmenos vestidos de caqui nos metían a mi y a todos los que como yo estábamos allí “sirviendo a la Patria”. Aquello de subir a aquella altísima montaña a las doce del mediodía para alcanzar la cota donde disparar al enemigo,(que después no había nadie allí), era una de las misiones altamente intelectuales que aquellos instruidos, espirituales y doctos maestros vestidos de fantoches con trajes de camuflaje nos introducían en aquel lavado de cerebro que nos metían para poder aprobar al fin de curso y terminar así el Servicio militar, la llamada mili.
Siempre me sorprendió que en la “táctica de la guerra” que nos enseñaban, nunca el enemigo fuera inglés, francés o quizás árabe. Era una táctica de guerrilla urbana contra un enemigo que era español. Era un compatriota mío. Uno que hablaba español, como yo, uno que vestía como yo y que tenía su familia cerca. Era un español…pero del otro lado. Era un enemigo.
Ayer, cuando escuché al jefe de la policía de Valencia, después de su maravillosa y orgullosa hazaña de apalear con bates y golpear con pelotas de goma a unos estudiantes indefensos, su frase de llamarlos “EL ENEMIGO”, me recordó a aquel subteniente (recuerdo su nombre pero por no ensuciar mi blog no lo escribo), con su bigotito de una sutil fila fina de pelo con cara de agresivo depredador y que decía tener unos huevos muy grandes. Aquel, que junto con el sargento, el brigada y el capitán de la compañía en aquella loma de Montejaque, me enseñaron, o intentaron enseñarme el odio hacia el enemigo, en el “arte de la guerra”, como decía ayer el Jefe de la Policía de Valencia.
Lo que estamos viendo. Y lo que nos queda por ver. Lo del aborto, lo de la Educación para la ciudadanía, lo de los temarios, lo de la Reforma Laboral, lo de Valencia con sus enemigos, lo de Garzón, en tan poco tiempo…!!! Y lo que nos queda por ver!!!
Mira, pasma de cagarruta: Aquellos chiquillos que protestan por no tener calefacción en sus clases mientras que el Gobierno Valenciano se gasta no se cuantos millones en la visita del Papa, en Fórmula Uno y en Vueltas al mundo a vela, no son enemigos. ¿o sí? Pero serán tus enemigos,. Tus muy malvados enemigos. Tus enemigos en el arte de la guerra que a mi me enseñaron, como a ti, en aquel cuartel oscurecido y tenebroso donde los enemigos no eran, ni más ni menos, que otros compatriotas que no estaban en tu línea de inteligencia ni de sagacidad.
Y Rajoy preocupándole las imágenes por lo que pueda desacreditar la imagen de España. Lo que faltaba. Pero yo no esperaba menos de él.
Pedro Villagrán
21.02.12
No hay comentarios:
Publicar un comentario