
Mañana es el último pleno del Senado. El día 27 se cierra la Cámara y se convocan nuevas elecciones generales. Durante casi ocho años he estado en un cargo de representación electo en el Senado de España. Y me he sentido orgullosísimo de ese puesto representando al PSOE y a la provincia de Málaga. Al final de la Legislatura se encuentra uno con un cierto estado de melancolía. Pero no de tristeza. El tiempo pasa y creo que he aprovechado, para lo que yo pienso y milito, bien esos casi ocho años en el Senado. Han sido unos años de experiencia, de tensiones políticas, de viajes y más viajes, de carreras por esos aeropuertos y estaciones de ferrocarriles. Negociaciones entre los grupos políticos. Trasnacionales, mociones, preguntas, Leyes, Ponencias, etc y sobre todo mucha negociación y conocer a mucha, muchísima gente.
He conocido gentes muy interesantes y he conocido gazapos que no me podía ni imaginar que existiesen. He tenido muy buena relación con muchos compañeros del Partido y con otros menos. He tenido unas magníficas relaciones con mis compañeros que me han ayudado administrativamente.
Total un experimento más que interesante. Y todo eso se lo debo a los compañeros que me apoyaron para la candidatura del 2004 y del 2008. Carlos, Rafael, Julián, Juan Antonio, Chispa, Mario, José Miguel y de los que ahora no me acuerdo. Todos que forman un grupo de compañeros del Partido. También se lo agradezco a la Comisión Ejecutiva de entonces y al Comité Provincial. Total…a mi Partido. Mi agradecimiento a mi Partido. A mi Organización política.
Estoy, en estos últimos días, con sensación de cambio. Con sensación de mudanza. A cambiar de trabajo y de menester. Un poquito melancólico pero en absoluto triste. Volveré a mi hospital a ejercer mi profesión. La verdad que me satisface mucho volver a mi Hospital y seguir con mis enfermos, con mi quirófano y con mis yesos. Para eso me ejercité, trabajé, estudie y luché. Para ello se sacrificaron, y mucho, mis padres. Lo otro, la política institucional de estos ocho años, ni la pedí, ni la solicité ni la demandé. Me vino en una decisión de mi Partido. Pero sin pedirla. Y agradecido, muy agradecido lo reconozco.
Mañana es el último Pleno. Todos los compañeros preguntan ¿Repetirás? Y yo les respondo que no. No por no haber tenido la disponibilidad a seguir sino porque mi Partido, en su total responsabilidad, ha decidido que no sea así. Y no pasa absolutamente nada. Pero nada de nada.
Continúa mi vida, y llego y salgo, como siempre, ligero de equipaje. Totalmente ligero de equipaje. Con mi ideología intacta. Con más experiencia política y con ocho años más. ¡!!Que no es poco!!! Pero con mi ideología indemne.
Mañana es el último pleno. En el anterior Pleno llevé dos Leyes. Una la de Salud Pública y otra la de los Cambios organizativos en el Reina Sofía. Al final de esta intervención última me despedí desde la Tribuna. “Solo deseo, Señorías, que sigan trabajando por este País. Que sigan trabajando por hacer de este País un lugar más habitable, más libre, más solidario y menos intransigente. Que sigan trabajando por una España más moderna, más laica, más culta, más plural, mas fecunda, más igualitaria. Y me despido como los viejos socialistas: Salud para todos”.
Mañana es el último pleno.
Pedro Villagrán 19.07.2011
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