Fraga se nos ha ido de Senador. Después de su fractura última de cadera no volvió y ya, por lo visto, ha presentado su renuncia. No era el último vestigio del franquismo pero si el más de mayor presencia. Hay todavía mas vestigios de lo que él significaba en el aparato del Estado. Tenía, eso si, una cabeza muy lúcida pero físicamente estaba muy deteriorado. Por los pasillos del Senado, rodeado de ujieres que le mantenían semidepié, cogiéndolo por las axilas, con las rodillas dobladas y apoyándose difícilmente en su bastón y balanceándose fuertemente, pasaba de un lado a otro dirigiéndose desde su escaño hasta su despacho. Un día con esa corte por la que deambulaba por esos pasillos se cruzó conmigo y mirándome fijo me dijo”buenas tardes Senador Villagrán” y yo me quedé sorprendido por su lucidez ya que nunca habíamos cruzado la mínima palabra .
Ya no es el Fraga de “la calle es mía” ni el Fraga del baño en Palomares ni el el franquista ministro de Franco con aires de liberaloide extraño que ni él mismo se creía. Ya es un personaje senil, con la clara intransigencia y con ese tufillo altamente reaccionario que siempre tuvo y…su tijera. Si, su tijera.
Censor donde los hubiera, dirigió con mano dura la censura periodística, cinematográfica y social de este país durante mucho tiempo. Y con la tijera cortaba y cortaba películas con un beso mas largo que los que él daría, un arrumaco mas intenso que lo que su moral permitía, una relación escandalosa, para sus principios arcaicos, o un beso con inicios de lengua y con labios sensuales. La tijera. Siempre la tijera.
En los últimos tiempos, en su despacho del Senado, con su secretaria leía toda la prensa nacional y con una tijera cortaba y cortaba y repartía las informaciones para todos los miembros del PP. Este trozo para Rajoy, éste otro para Pío, éste que ahora corto para Cospedal, para Espe, etc. etc. La tijera, siempre la tijera.
Los recortes que ahora vemos en los nuevos gobiernos del PP llevan siempre intrínsecos la marca de la tijera. Menos Estado, menos Administración Pública, menos Servicios públicos, siempre esa tendencia a hacer más flaco al Estado. Siempre esa tendencia a la liberalización de la sociedad. Siempre con el recorte de la tijera.
Cospedal marca la pauta. No hay dinero. Faltan recursos y son necesarios los recortes. Esa es la bandera, esa es su enseña. Ya le siguen otros. No cabe imaginación ni otras posibilidades. Todo plano, salvo la imperturbable, inalterable e impertérrita imagen de la tijera. Caiga quien caiga. Los más débiles, social y físicamente hablando, necesitan del Estado para su supervivencia. A ellos les duele más la acción de la tijera.
La tijera, el tijeretazo, el corte por allá y por acá. Eso es lo único que se les ocurre. Es la derecha de siempre. La derecha de las tijeras.
Pedro Villagrán 03.09.2011
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