Es
verdaderamente sorprendente que no tienen estos del PP la mínima concepción de
pedir disculpas cuando comenten errores. Es absolutamente inaudito. Da la impresión
de que se sienten siempre en posesión de la verdad absoluta y todo lo que no
sintoniza con sus ideas es apartado y prescindido. Si tocan temas del poder cívico
tienen la capacidad de echar las culpas siempre a alguien y si el es el asunto
de algún error en el campo de lo moral, ase aferran a lo eclesiástico y clerical
para justificar lo cutre y antiguo de sus planeamientos.
Lo que últimamente
se trata y se habla tanto del “Madrid Arena” donde cuatro jovencitas han
fallecido por auténtica desidia e indolencia en la gestión del acontecimiento
es la última perla del buen hacer del PP. La alcaldesa de Madrid, la mujer de
Ansar, cuyo único mérito para ocupar ese cargo es la de ser cónyuge de aquel,
se encuentra inmersa en un asunto vergonzoso de contratos irregulares, mala
gestión del evento, contrataciones totalmente extravagantes y falsas, tráfico
de influencias, problemas de seguridad y de primeros auxilios etc. que no le
dan otra salida decente que su dimisión irrevocable. La mínima decencia política
la habría obligado a dimitir ya pero se agarra a la Virgen de la Almudena, reza que te
reza, y a la política partidaria para excusarse de su mal hacer.
Madrid está inmerso
en una segunda campaña para intentar conseguir ser sede olímpica. Y, ni que
decir tiene, que este asunto del “Madrid Arena” le viene como un auténtico palo
de desastre para presentarse como una ciudad segura. Y para presentarse como
tal, como una ciudad segura, el trapicheo de contratos irregulares, ausencia de
seguridad, tráfico de influencias, botellones incontrolados, servicios
sanitarios altamente deficitarios y sin la más mínima cualificación, le viene
fatal para sus aspiraciones. Han engañado en todas las partes de esta trama y
han intentado engañar a todos negando lo clarividente. Y ello, su gestión
desafortunada, ha causado la muerte de cuatro chicas y una que se encuentra en
el hospital en un estado crítico. Y ello es terrible con responsabilidad de
vidas perdidas pero también este asunto es más que importante para la imagen de Madrid
cara a sus expectativas como ciudad olímpica y a su estampa de ciudad segura.
Pero la de “las
peras y las manzanas” se resiste a dimitir. Quiere darse tiempo a ver a quien
les echa las culpas como siempre hace el Partidos Popular. En la Catedral de la Almudena con Rouco Varela
y el ministro de Interior hablarían del caso a ver como resuelven el alboroto. También,
la de “las peras y las manzanas”, hablaría, de camino, del Recurso del PP contra
el matrimonio homosexual que recientemente ha rechazado el TC. Y aunque la
señora de las peras y las manzanas, el Cardenal Rouco, su buen amigo (¿?) Martínez
Camino, el Ministro del Interior y otros destacadísimos miembros del PP estén
en contra del fallo tienen que reconocer que metieron la pata hasta la cadera
con el asunto del susodicho recurso.
Yo invitaría a
todos que echaran de hemeroteca para rememorar las cosas que se dijeron
entonces con insultos, palabras de trazo grueso, descalificaciones,
barbaridades y groserías contra el aumento de los derechos a los ciudadanos que
quisieran ejercer el matrimonio con quien quisieran.
Decía Peces
Barba en su libro sobre el laicismo “En la historia de España, la tentación permanente de
la Iglesia Católica
fue rechazar el pluralismo y constituirse en el único referente moral de la
sociedad. A pesar de que la
Constitución no permite que tal cosa suceda, la jerarquía
eclesiástica insiste y actúa como si aún tuviese ese monopolio, pues su
concepción del bien no reconoce alternativa y busca convertirse en el núcleo de
la razón pública, en suma que su ética privada- su idea de virtud, del bien o
de la salvación-, su verdad, en definitiva, se convierta en ética pública.
Política y jurídica”.
Y a ello se
remite simplemente la Iglesia. Ellos
tienebn el monopolio de la verdad y de la moral.Y el PP se agarra a esa
doctrina anticívica para defender lo indefendible.
Pero lo sorprendente
es que nunca tienen la culpa de nada. Y por ello nunca piden excusas ni perdón.
Ahora entendemos que digan que, como fuerza conservadora, nunca tuvieron nada
que ver con el Golpe de Estado, ni con el franquismo fascista, ni con el
postfranquismo, ni con la amenaza constante de involución de los ochenta. Nunca
tienen nada que reprocharse. Nunca se equivocan. Siempre tienen el signo de la
verdad y de la certeza. Siempre ellos
han sido y seguirán siendo así.
Lo más penoso
es que la gente los vote. Lo más peliagudo y lamentable es que tengan mayoría en
las Cámaras Legislativas y en todos los sitios. Lo más penoso es que lleven, o
lo intenten, con sus aciagas y reprobables políticas, a este país a lugares y
situaciones casi olvidadas en el tiempo. Y sin mojarse. Y con la idea de que
tienen la verdad. De no equivocarse nunca.
Y si algún Poder del Estado les quita la razón… pues a agarrarse al dogma, a la
familia cristiana de siempre y a las sotanas coloradas de Rouco Varela. Eso es
lo que hay.
Pedro Villagrán
12.11.12

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