12 noviembre 2012

NI SIQUIERA TIENEN LA VERGÜENZA DE EXCUSARSE



       Es verdaderamente sorprendente que no tienen estos del PP la mínima concepción de pedir disculpas cuando comenten errores. Es absolutamente inaudito. Da la impresión de que se sienten siempre en posesión de la verdad absoluta y todo lo que no sintoniza con sus ideas es apartado y prescindido. Si tocan temas del poder cívico tienen la capacidad de echar las culpas siempre a alguien y si el es el asunto de algún   error en el campo de lo  moral, ase aferran a lo eclesiástico y clerical para justificar lo cutre y antiguo de sus planeamientos.
       Lo que últimamente se trata y se habla tanto del “Madrid Arena” donde cuatro jovencitas han fallecido por auténtica desidia e indolencia en la gestión del acontecimiento es la última perla del buen hacer del PP. La alcaldesa de Madrid, la mujer de Ansar, cuyo único mérito para ocupar ese cargo es la de ser cónyuge de aquel, se encuentra inmersa en un asunto vergonzoso de contratos irregulares, mala gestión del evento, contrataciones totalmente extravagantes y falsas, tráfico de influencias, problemas de seguridad y de primeros auxilios etc. que no le dan otra salida decente que su dimisión irrevocable. La mínima decencia política la habría obligado a dimitir ya pero se agarra a la  Virgen de la Almudena, reza que te reza, y a la política partidaria para excusarse de su mal hacer.
       Madrid está inmerso en una segunda campaña para intentar conseguir ser sede olímpica. Y, ni que decir tiene, que este asunto del “Madrid Arena” le viene como un auténtico palo de desastre para presentarse como una ciudad segura. Y para presentarse como tal, como una ciudad segura, el trapicheo de contratos irregulares, ausencia de seguridad, tráfico de influencias, botellones incontrolados, servicios sanitarios altamente deficitarios y sin la más mínima cualificación, le viene fatal para sus aspiraciones. Han engañado en todas las partes de esta trama y han intentado engañar a todos negando lo clarividente. Y ello, su gestión desafortunada, ha causado la muerte de cuatro chicas y una que se encuentra en el hospital en un estado crítico. Y ello es terrible con responsabilidad de vidas perdidas pero también este asunto es  más que importante para la imagen de Madrid cara a sus expectativas como ciudad olímpica y a su estampa de  ciudad segura.
       Pero la de “las peras y las manzanas” se resiste a dimitir. Quiere darse tiempo a ver a quien les echa las culpas como siempre hace el Partidos Popular. En la Catedral de la Almudena con Rouco Varela y el ministro de Interior hablarían del caso a ver como resuelven el alboroto. También, la de “las peras y las manzanas”, hablaría, de camino, del Recurso del PP contra el matrimonio homosexual que recientemente ha rechazado el TC. Y aunque la señora de las peras y las manzanas, el Cardenal Rouco, su buen amigo (¿?) Martínez Camino, el Ministro del Interior y otros destacadísimos miembros del PP estén en contra del fallo tienen que reconocer que metieron la pata hasta la cadera con el asunto del susodicho recurso.
       Yo invitaría a todos que echaran de hemeroteca para rememorar las cosas que se dijeron entonces con insultos, palabras de trazo grueso, descalificaciones, barbaridades y groserías contra el aumento de los derechos a los ciudadanos que quisieran ejercer el matrimonio con quien quisieran.
       Decía Peces Barba en su libro sobre el laicismo “En la  historia de España, la tentación permanente de la Iglesia Católica fue rechazar el pluralismo y constituirse en el único referente moral de la sociedad. A pesar de que la Constitución no permite que tal cosa suceda, la jerarquía eclesiástica insiste y actúa como si aún tuviese ese monopolio, pues su concepción del bien no reconoce alternativa y busca convertirse en el núcleo de la razón pública, en suma que su ética privada- su idea de virtud, del bien o de la salvación-, su verdad, en definitiva, se convierta en ética pública. Política y jurídica”.
       Y a ello se remite simplemente la Iglesia. Ellos tienebn el monopolio de la verdad y de la moral.Y el PP se agarra a esa doctrina anticívica para defender lo indefendible.
       Pero lo sorprendente es que nunca tienen la culpa de nada. Y por ello nunca piden excusas ni perdón. Ahora entendemos que digan que, como fuerza conservadora, nunca tuvieron nada que ver con el Golpe de Estado, ni con el franquismo fascista, ni con el postfranquismo, ni con la amenaza constante de involución de los ochenta. Nunca tienen nada que reprocharse. Nunca se equivocan. Siempre tienen el signo de la verdad  y de la certeza. Siempre ellos han sido y seguirán siendo así.
       Lo más penoso es que la gente los vote. Lo más peliagudo y lamentable es que tengan mayoría en las Cámaras Legislativas y en todos los sitios. Lo más penoso es que lleven, o lo intenten, con sus aciagas y reprobables políticas, a este país a lugares y situaciones casi olvidadas en el tiempo. Y sin mojarse. Y con la idea de que tienen la verdad. De  no equivocarse nunca. Y si algún Poder del Estado les quita la razón… pues a agarrarse al dogma, a la familia cristiana de siempre y a las sotanas coloradas de Rouco Varela. Eso es lo que hay.



Pedro Villagrán
12.11.12

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