Ya han votado
los militantes de Izquierda Unida para decidir si apoyan a los socialistas en
el Gobierno de coalición en la Junta o simplemente lo apoyan
en la Investidura. Hoy
se ha conocido la decisión. Y se han decantado por la primera opción.
En la complicada
situación actual del PSOE, ese apoyo de IU es una tabla de salvación para
salvar los muebles después de las elecciones últimas autonómicas. Mantenemos
por ello el Gobierno Andaluz pero no sin problemas. Problemas que nos obliga a
hacer una reflexión en profundidad sobre la situación actual de nuestro Partido
y sobre la que nos espera.
1.-Por un lado
la experiencia nos dice como funcionan los integrantes de IU en los gobiernos
de coalición. Las anteriores legislaturas de Diputación de Málaga nos marcan la
pauta. No dejar un resquicio de gestión suelto, controlar al compañero de
coalición hasta la exasperación, hacer Política (con mayúscula) por todos los
poros de su actividad institucional y expandirse con su peculiar discurso político
por todos lados. Para ello colocaran en este caso, seguro, a sus mejores para
que puedan hacer ese trabajo lo mejor posible. Evidentemente, no colocaran
gestores para su acción institucional sino políticos en el justísimo sentido
del término. Por supuesto que ellos ganan mucho con ese acuerdo que se ha
ratificado hoy. Y ganan mucho porque colocaran a sus pesos pesados en el
Gobierno, que tendrá., con toda seguridad, consecuencias posteriores.
2,-Por otro
lado tenemos la aportación socialista a ese acuerdo. Será una cuota parecida a
lo que prevalece ebn la actualidad. El
perfil del gobierno saliente nos tiende a pensar que la contribución del PSOE al
acuerdo será más de lo mismo. Porque está claro que desde el Presidente al último
consejero han tenido de un perfil político suave y dúctil y no altamente político
por no expresar terminología más cáustica. Un ejemplo clarividente de lo que
digo es el desconocimiento casi total, con algunas puntuales excepciones, para
la ciudadanía, de los nombres de los responsables políticos del Gobierno
Andaluz que ha precedido. Y no digo que lo hayan hecho mal sino que no han
tenido el perfil político deseable para una gestión adecuada. Pudiera ser ello uno
de los motivos de los malos resultados
electorales. Griñán es un buen gestor. Nadie lo duda. Y tiene una buena imagen
hacia los ciudadanos pero lo del perfil político de Partido no es lo mejor de
lo mejor. Eso es evidente. Además sus consejeros han tenido un perfil político
bajo, en el sentido cívico del término. Y, evidentemente, nos hace suponer que
será mas de lo mismo.
3.- Como colofón,
y creando el triángulo, tenemos al Gobierno Central con las políticas
antisociales del PP. Ese gobierno con las sucursales de las Diputaciones y
Ayuntamientos gobernados, en su mayoría por el Partido Popular, están
dispuestos a recortar y mas recortar esas políticas regresivas y, evidentemente
con una dedicación especial a Andalucía
y especialmente a su Gobierno de coalición. Y tiene la fuerza que da su mayoría
absoluta y el desgaste del Gobierno Andaluz anterior.
Ante ese
panorama, que pensamos desilusionante y complicado, no tenemos otra opción que
no sea reforzanos ideológicamente, prepararnos para reforzar nuestra presencia en
la ciudadanía, enfrentarnos con nuestro propio mensaje político ante las
anteriores adversidades y defender al Gobierno de coalición de la Junta y a los Socialistas en
particular.
Pero la
pregunta del millón, la cuestión capital es saber si nuestros órganos
ejecutivos, si nuestros dirigentes políticos, si la estructura política en
Andalucía tiene la solvencia suficiente para afrontar ese envite y ese panorama,
que es altamente difícil.
Yo estoy
convencido que no. Y de verdad que lo siento el decirlo. Por lo menos en mi
provincia, en mi criterio y con el mayor de los respetos, creo que la situación
que nos viene encima los sobrepasa. Y los supera por muchas cosas innumerables
en el tiempo y, más simplemente, porque
han tenido problemas políticos muy graves en tiempos normales y los momentos,
desgraciadamente, que se nos avecinan están muy de lejos de esa normalidad.
Se acercan los
Congresos. El Regional, los provinciales y los locales. Ni más ni menos. Y
ahora tenemos el tiempo y el momento es idóneo (ya no hay elecciones ni nada
que se le parezca) para el debate de ideas, para hacer la Política con mayúsculas y
para impulsar el fortalecimiento de nuestro ideario, tan lejano y alejado en
estos últimos tiempos. Y colocar en las direcciones respectivas a los mejores
de los nuestros, con la obligación de fortalecer a la Organización,
establecer las estrategias necesarias y volver a ser el Partido ganador,
fuerte, cohesionado, plural, presente, autónomo y de izquierdas que siempre
fuimos.
Pedro Villagrán
25.Abril 2012

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