Es evidente que en un Partido Político se desenvuelven ideas dispares dentro de un ideario común. Y eso ocurre más en un Partido de izquierda como es el PSOE. La pluralidad de pensamiento es de una riqueza tal que no tiene nada que ver con la disciplina ni con las conductas. Todo el mundo no puede pensar igual. Si fuese así, además de un racimo totalmente aburrido, sería de una simpleza total.
Cuando se entra en un Partido político se hace por tener ideas similares a las de una mayoría concreta que dirige esa Organización. Pero no se entra comulgando a pié juntillas todo el ideario de la Dirección respectiva sino que se aceptan el ideario máximo y las estrategias para conseguirlo. Ideario máximo y estrategias que son decididas por los congresos de una forma totalmente democrática.
No es de discusión que en el Partido Socialista conviven muchas tendencias ideológicas que cohabitan sin grandes traumas en un proyecto común. Ello es más que evidente. El compañero Bono es diferente al compañero Santesmases o al compañero Guerra. Ello es más que meridiano Y no se rompe la unidad del Partido por dicha convivencia. Que es difícil dicho entendimiento a nadie se le escapa pero ello es enriquecedor y más que valioso.
La unidad del Partido, a la que tantas veces recibimos demandas, es siempre buena y provechosa. Pero esa unidad no significa que todos formemos parte de ella en la ausencia de diferenciación ideológica. Ello sería terrible y de un empobrecedor que asusta. Si dos iguales totalmente están en un órgano la discusión ideológica está totalmente ausente. Si dos diferentes, siempre hablando ideológicamente, están en ese órgano uno puede dar a otro una visión distinta a un problema que éste no atinaba a percibir. Y ello es siempre enriquecedor.
La cretina tendencia a la uniformidad que siempre prefieren muchos líderes de nuestro Partido, cuando hablan de unidad, es nociva y no lleva a otra parte que al desastre. Lo que sucede es que al estar la ideología en horas bastante bajas, se tiene la tendencia nociva a paliarla con los grupos que dependen de personalismos sin más. Y ello hace un panorama totalmente desolador. Pero las Direcciones prefieren ese panorama de mucha gente pensando igual a pocos pensando diferente. Aducen que esto último podría ser un galimatías y debilita y minimaliza el papel del Dirigente político. Pero ello no es verdad. Lo importante es lo colegiado, lo juntado, lo plural y no la voz dirigente sin la más mínima crítica ni análisis diferente.
Este Partido no será fuerte, cohesionado y potente mientras que no estemos todos en la unidad. Pero la Dirección de este Partido no es lo mismo que un Consejo de Administración o una asociación de propietarios, en donde con lo que se trabaja es en la gestión pura y dura, sino que es una Dirección donde se trabaja de estrategias políticas, de prioridades políticas y de resultados políticos.
El otro día en el Comité Provincial de Málaga se nos decía que todo el mundo hacía falta, que todo el mundo era necesario e importante. Pero se hablaba en la uniformidad aunque no se mencionara. Se nos refería a asentir en todo lo que se planteara y ser un bloque. Pero ese bloque es una herramienta que no funciona, que no rueda, que no opera. Ese bloque es un ente uniforme lleno de criterios de personalismos, pero sin riqueza ideológica que nace siempre de la diferencia y del debate ideológico.
Pedro Villagrán 26.07.2011
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