El sábado 14
se celebró el Congreso Provincial de Málaga. Yo iba como delegado. Allí se
refrendó la actual Comisión Ejecutiva que lidera Heredia. El Partido ha
configurado en Málaga una mayoría importante alrededor de él. Nos puede gustar
más o menos pero ello es así. Eso es lo que hay y, con un escrupuloso respeto
por la democracia, tenemos que acatar y aplaudir. Una generación nueva toma el
Partido y se hace con sus riendas. Las cosas son diferentes a antaño pero no se
le puede poner un ápice de legitimidad. Una nueva generación, que podemos decir
que adolece de formación, a la que le falta ideología(por lo menos la que nosotros
tenemos), que las cuestiones que pensábamos solemnes y enfáticas las toman con
cierto humor y jovialidad, que no dan profundidad política a los asuntos que
nosotros estimamos lapidarios. Todo ello puede ser verdad o a nosotros nos lo
parece. Pero todo lleno de legitimidad y rigurosa legalidad.
En la gestión
de la Ejecutiva
saliente intervine el el Pleno. Fui muy crítico con la gestión. Hablé de que no
era posible, por el limitado tiempo, puntualizar las cuestiones que a mi ver habían
sido negativas. Me referí a Ronda, a Alhaurín el Grande con sus gestoras. Mencioné los errores en la elección del
candidato a las municipales de Málaga. Puntualicé el auténtico desbarajuste y espantada
del anterior grupo Municipal de Málaga. Señalé la sublimación total de la Ejecutiva Municipal
de Málaga como un azucarillo por la dimisión del Secretario General. Recalqué
la ausencia completa de la
Presidenta y del vicesecretario General de la Ejecutiva anterior desde
hace mas de dos años. Concreté los verdaderos desastres de las tres campañas
anteriores con los resultados de todos conocidos. Aclaré la ausencia absoluta
de crítica política ante la situación actual. No obstante prometí mi voto en
abstención. Era lo mismo que había votado en la Asamblea de mi Agrupación
diferenciándome de la mayoría de la mayoría de aquella que votó en contra.
Desarrollé después mi intervención para
preguntarme si, en comparación con hace ocho años, el Partido estaba mejor, mas
presente en la sociedad, mas ideologizado, mas fuerte y mas pujante. Si los
principios políticos e ideológicos que lo hicieron fuerte estaban más vigentes
y más presentes. Si las Agrupaciones locales estaban mejor. Si el Partido
funcionaba orgánicamente de mejor manera. Si la ética política estaba más entronizada
entre nosotros. Si era más democrático y mas diáfano que en aquel Julio del
2008, fecha de inicio de la gestión de la Ejecutiva saliente.
Dejé todas
esas cuestiones encima de la mesa para después decir que me parecía que no. Que
se había hecho mal. Que no merecía mi aprobación la gestión que se presentaba.
Finalicé
solicitando al Secretario General altura de miras en la configuración de la
nueva Dirección del Partido. Le pedí una Dirección plural con sensibilidades
diferentes a las que él tenía. Creo que ello es interesante para el buen
funcionamiento de la
Organización y para su futuro. Pero no se me hizo caso.
El Gobierno
andaluz de coalición con IU, y las complicaciones que ello conlleva, necesita,
y precisa, un Partido unido y además plural. Un Partido sólido y además diverso
como su propia realidad política. Pero
no. La fuerza de los votos se impuso ante una decisión que me parece torpe ante
para los difíciles momentos actuales.
Y así acabó el
sábado el Congreso. Así se terminó. Cuando salí de allí, después de cantar la Internacional, noté,
una vez más, que las cosas han cambiado, y mucho. Que las maneras también han
cambiado, y mucho. Que mi Partido ha cambiado, y mucho.
Pero
seguiremos trabajando, en nuestras pocas fuerzas, para aportar a esta mayoría,
que ya está asentada, lo que pensamos, el modo de funcionamiento que
preconizamos y la ideología que defendemos. No dar cabezazos contra la pared
pero si tener la palabra al menos para defender lo que defendemos desde hace
tanto tiempo.
Pedro Villagrán
16.07.12

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