29 abril 2012

UN CARIÑOSO HOMENAJE


       El viernes fue un día muy emotivo para mi. Mis compañeros del Servicio de Traumatología me dieron una comida de despedida en un restaurante del centro de Málaga. Y la verdad que estuvo emocionante. Siempre es bueno y edificante que tus compañeros de trabajo te den una especie de homenaje para despedirte cuando te jubilas. Pero más sugerente e incitante es cuando se unen una serie de factores que mi estancia en el Servicio concurren.
       Es importante saber que a los dos años del inicio de mi actividad laboral en Carlos Haya, donde llegué desde Suiza en 1977, UGT me presentó como cabeza de cartel en la lista para las elecciones sindicales. Allí estuve con Julián, con Teruca, Con Paco Fernández Moreno (el Chispa), con Andrés el fotógrafo, Miguel,  y otros muchos compañeros. Allí estuve en el Comité de Empresa durante cuatro años utilizando horas sindicales en mi labor en el Comité. Después en el 86 me nombraron Presidente de Cruz Roja y durante cuatro estuve medio perdido de mi hospital. Y después desde el 2004 al 2011 estuve con una excedencia en el Senado. Es evidente que mis compañeros, la mayoría de tendencia conservadora, no comprendieran muy bien mis muchas ausencias.
       Porque yo siempre he pensado que no soy un profesional de la política. Soy un médico al que la política le interesa muchísimo y que ,además, estoy en política desde hace mas de teinta y tantos años. Ni cuando me nombraron Presidente de Cruz Roja ni cuando mi Partido me presentó a Senador en dos legislaturas, nunca pedí lo que me ofrecieron y las dos veces me sorprendí como el primero en aquellas nominaciones. Y cuando volví el pasado Septiembre a mi puesto de trabajo en el Materno Infantil lo hice con una alegría que no os podéis ni imaginar. Y esa es una situación muy diferente (porque todo es muy diferente).
       Ante esas  situaciones tan especiales quienes asistieron a esa comida-homenaje, se comportaron muy cariñosos conmigo y llegaron a emocionarme casi lacrimalmente. Me hicieron regalos, me dieron loatorios discursos y se portaron, tanto con Marisa como conmigo, de una manera magnífica. Yo también hablé y les conté mi posicionamiento de ser un hombre enamorado de la política y de mi profesión. Le relaté que en un espacio tan pequeño como es un Servicio de Traumatología (aunque no lo parezca) que es tan estrecho como el camarote de los Hermanos Marx son normales los pisotones, los empujones y los roces. Que yo, pensándolo mucho no era consciente de ninguno pero seguro que alguno habría. Por ello les pedía perdón y disculpas.
       Después risas, recuerdos antiguos, repasos de experiencias, gentilezas de todos… total de todo y muy bien regado de vino, champán y Whisky y licores.
       Paco Villanueva, un lujo de jefe de Servicio y magnífico amigo y compañero, mi buen amigo Antonio González, mi paisano Ignacio Mateos, Alberto Machado, Esther, Pepe Mora, Luís Morales, Luís Méndez, Alfonso Fernández Gallego, José Carlos Cejas, David García de Quevedo, Irene Gálvez, Emi, Margarita y mas gente que yo no me acuerdo y que siento no mencionar, estuvieron allí en aquel acto entrañable que nunca olvidaré. Y mi mujer. Marisa también estuvo conmigo allí.
       Total un acto magnífico lleno de camaradería y amistad. Y yo más que requetecontento porque no sabía que me apreciaban tanto.
       Una vez terminado el acto, solo, con Marisa, estuvimos en la terraza de Gibralfaro viendo el atardecer en Málaga. Allí, en la intimidad con mi pareja, si me saltaron unas pequeñitas lagrimitas en recuerdo a la emoción pasada y en gratitud a todo lo que tengo que agradecer a mi vida profesional que me ha dado tantísimas satisfacciones y alegrías junto a mis compañeros que esta tarde estuvieron allí.



Pedro Villagrán
29.04.12  

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